viernes, 26 de noviembre de 2010

CAPITULO 17

Cerca de tres mes lleva ya aquella insoportable situacion , vagado como un automata por los mosaicos orilla de aquel orinoco tan brillante ,m que parte en dos mitades la ciudad, perteneciente a la provincias de guayana y que siquiera y apacible puerto a gran numero de busque mayores y menores de todas nacionalidades , que se estan ahi al alcance de la mano en intima comunicacion con los trausentes, y ajenas balaceando dulcemente sus mastiles que semejan y secos pinos , con lenta acompañada suavidad ,
Por fin como el biblico Josue con el cual aunque sea osada inrreverente la comparacion tengo muchoas puntos de semejantes, por fin al cabo mas seis años de brigos de toda espera, hasta con las preocupaciones de raza, de innumerosas contrariedades de invisibles constancias, he perdido entrar a la tierra promentida siendo dueños absoluto de los tesoros y viturdes de mi incoparables guayanesa.
Pase el jordan a pie injusto, haciendo que el ruido de mi trampita se derribaran aquella fuente muro jerico.
Pero tuvieron que ser limitado mis perfiles asimilativos con el sucesor de moises, pues a pesar
de habemer coleado en el terruños prometido como pedro en du dehesa, de haber pasado el jordan , conquistada a canaes y sus vecieras y hasta atrevidas mis amores , como los hicieron el patriarca.
Los tamaños de loas dias repetir el milagro de la formada de los cinco reyes mandado detener el sol.
Volaron como en sueño encantado aquella felices hora compartida con Elena Alvarez entrte paseo matinales a los poeticos y floridas cabeceras del rio orinoco , excursiones noctunas del brazos de mi amada, a la luz de la luna

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