jueves, 5 de mayo de 2011

CAPOTULO 41

CONCLUSION


Enpece a escribir el arbol genealogico el dia catorce de junio de 1992, despues de la muerte de mi padre.
Tenia ya seis (6) mese la ausencia de mi padre, habiar intentado varias veces enpezarlo pero el infernal torbillo de angustia y cinfusion en que se debaria mi cabeza, potque ni ers silamente el dufrimiento que causa aquella que los rimanos consideraban la pela mas severa, despues muerte, el destierro.
Era todo eso y mucho mas habia tambien la aguda sensacion de algo que siempre me ha imspirado mas temor que a la muerte la soledad. La impresion de haber recorrido insalubres caminos hacia los que me impulsaron extraños sentimientos familiares, la ansiedad vital de trancender mas alla mi antepasado.
La eterna necesidad de mantener enterrados mis sentimientos, era ademas como una candela que por dentro trataba vanamente de quemarme, para no dejarlos aflorar a la superficie.
Ante de empezar a escribir la genealogia de los courlaender, en una revista venezolana que llego a mis manos, estaba un verso de Andres Mata de los tantoa que amaba y recitaba mi padre en los lejanos dias de mi infancia.

MIENTRAS MAS TORTURADO Y ABATIDO
EL CORAZON ES MAS SINCERO.
TRAS DE CADA NUBLADO HAY UN LUCERO
Y POR RUDA TORMENTA SACUDIO FLORECER
HASTA MORIR EL FRUNTAL DE AMOR

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